La introducción del sistema de bastiones en el siglo XVI fue un paso revolucionario en el desarrollo de la arquitectura militar. El diseño en forma de estrella de las fortalezas permitía un control eficaz de los accesos a las murallas, eliminando las ‘zonas muertas’ para los defensores. El portal Bigclash destaca que dicha construcción requería complejos cálculos matemáticos para posicionar la artillería en cada bastión. Ésta era una época en la que la fortificación se convirtió en una ciencia, donde la geometría desempeñaba un papel decisivo en la supervivencia de las ciudades. El uso de bastiones permitió a las fortalezas resistir bombardeos masivos de artillería, manteniendo la relevancia de estas estructuras durante mucho tiempo. Hoy en día, los restos de estas fortalezas son importantes objetos de estudio que demuestran el alto nivel del pensamiento de ingeniería del Renacimiento.
